Contáctanos

InfoSur

La historia pone a cada quien en su lugar’

Política

La historia pone a cada quien en su lugar’

La dura travesía de los panistas en esos años la desgrana Luis Felipe Bravo Mena, dos veces dirigente del PAN, para quien “la historia pone a cada quien en su lugar” y Luis Echeverría, sostiene, es claro ejemplo del modelo autoritario del régimen priista.

REFORMA

Mayolo López

Cd. de México (09 julio 2022). El autoritarismo que se prohijó en el echeverriato lo resintieron en carne propia los panistas. Al final del largo y oscuro túnel, Acción Nacional se fracturó.

La dura travesía de los panistas en esos años la desgrana Luis Felipe Bravo Mena, dos veces dirigente del PAN, para quien “la historia pone a cada quien en su lugar” y Luis Echeverría, sostiene, es claro ejemplo del modelo autoritario del régimen priista.

“El panismo en el sexenio del Presidente Echeverría vivió momentos de mucha intensidad. Hay que recordar que hasta el final del sexenio de Echeverría el PAN sufrió una crisis interna, porque entonces se discutía el seguir una línea radical o una línea más moderada”, dice en entrevista con REFORMA.

“El PAN se fractura en 76 y no puede presentar candidato a la Presidencia de la República. En el fondo, lo que estaba era una lucha entre participacionistas y abstencionistas: yo estaba con los participacionistas, los que apoyábamos la participación electoral, los que pensábamos que a través de la lucha por el voto y la lucha política-electoral se podían cambiar las cosas. Y los abstencionistas decían: ‘el camino que se ha seguido de participar sin exigir condiciones previas que garanticen el respeto al voto ya se agotó, no hay más hacia dónde caminar por esta vía”.

Reconocido analista político, Bravo Mena recuerda que esas dos corrientes se trabaron en la Convención de 1976, cuando finalmente el blanquiazul decidió no postular a un candidato a la Presidencia en 1976. “Para el PAN fue un periodo muy difícil, pero el PAN renació con resiliencias en la reforma política de López Portillo, y el PAN tomó una ruta de ascenso permanente hasta el 2000”.

“Creo que la historia pone a todo mundo en su lugar. Y la historia no es maniquea, es una historia que escribimos los seres humanos y que merece leerse con justicia. Creo que el Presidente Echeverría sin duda alguna es un claro ejemplo de lo que fue el régimen autoritario, no democrático en México. Era el tiempo de un País de un solo hombre, en el que sus decisiones se tomaban sin ningún tipo de equilibrio. El Congreso no tenía condiciones para equilibrar el poder presidencial; en fin, todo este contexto de un presidencialismo exacerbado”, indica el ex Embajador de México ante la Sante Sede y dos veces candidato al Gobierno del Estado de México.

“Ahora, en estas condiciones el Presidente Echeverría introdujo la intención de corregir el modelo de desarrollo que el País había venido siguiendo, el llamado modelo de desarrollo estabilizador, que había tenido éxito, pero que también había generado muchas desigualdades e inequidades, pero cometió el error de hacerlo populistamente, de tratar de corregir los errores del modelo que estaba funcionando –hay que recordar que ese modelo fue la época de oro del PRI–, y él trata de corregir las inequidades que había generado el modelo, pero lo hizo equivocadamente, siguiendo pautas populistas que arruinaron al anterior modelo y arruinaron al suyo propio porque entregó al País peor de lo que lo había recibido”.

Ex secretario particular del Presidente Felipe Calderón Hinojosa señala algunos rasgos positivos del Gobierno de Luis Echeverría.

“Se introdujeron instituciones como el Infonavit, la Procuraduría del Consumidor; se establecieron algunas cosas de corte cultural, se aumentó el gasto en educación, todo eso hay que reconocerlo. En materia internacional, el País tuvo un enfoque muy propio de su ideología, pero también saldos positivos, se abrieron las relaciones diplomáticas con China y, aunque se condenaban las dictaduras del exterior, aquí se practicaba una política autoritaria y represiva”, expone.

“Yo, en lo personal, pude tener contacto hacia el final y me encontré un hombre sereno que tenía ya una visión de País ya muy desapasionada pero, obvio, ya estaba fuera del poder. Tuve oportunidad de platicar dos o tres veces con él siendo yo presidente del partido y nos encontrábamos en eventos, recepciones diplomáticas.

“Yo me acercaba a él para saludarlo y a él le gustaba platicar conmigo porque en ese tiempo estaba el Gobierno del Presidente Fox y el PAN estaba en el Gobierno; seguramente le llamaba la atención platicar con el presidente de un partido que no era el suyo. Era un diálogo que nos atraía a los dos”.

Bravo Mena resume: “Dentro del modelo autoritario, Luis Echeverría fracasó en intentar corregir las inequidades del anterior modelo, porque se equivocó en la ruta: la ruta del populismo y la ruta de la demagogia”.

–¿Qué impresión le dejó ese acercamiento que tuvo con él?

–De un hombre al que la historia le había enseñado que no todo lo que se puede desde el poder, se puede hacer, sobre todo si no se toman medidas con la opinión de otros, equilibradamente, y en condiciones democráticas.

–Echeverría ¿cargará para siempre la losa del 68?

–Sin duda alguna, es parte de todo el esquema del autoritarismo duro que se reflejó en ese tipo de represiones, como también en las expropiaciones a las tierras del Valle del Yaqui y la devaluación del 76 que fue la señal de que el Gobierno y su proyecto habían fracasado.

Sigue Leyendo
Tal vez te interese …
Click para comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Más de Política

Ir Arriba